Feliz día este miércoles, en el que en lugar de hacer puenting (que sería lo más apropiado a las circunstancias de calendario), vamos a dedicar las horas de tiempo de asueto a escuchar canciones raras de MCENROE, como preparación para cuando llegue su primer (y muy prometedor) disco recopilatorio, y, también, a dedicarle tiempo a 'Other People's Songs Vol. 1, notable disco de versiones, nueve clásicos compuestos entre los sesenta y los setenta, -que publicaron en 2.010 sin apenas repercusión- DAMIEN JURADO Y RICHARD SWIFT, que ha sido reeditado por su sello, pasando así de nuevo a la actualidad.

 

Desde mediados de noviembre hasta hoy mismo, menudas semanas fértiles en materia de nuevo discos publicados que llevamos: habrá que rehacer nuestra lista de los mejores discos de 2.016.

Al extraño pero supermolón disco con ribetes electrónicos de nuestros adorados LAMBCHOP, los reyes del country-soul, y, ya en nuestro país, al sabroso y delicado disco de pop-rock conjunto de MCENROE-NEW RAEMON, les ha sucedido hace una semana “Future Standards”, el cadencioso y embriagador disco jazzístico de nuestro ídolo del blues/country fronterizo HOWE GELB.

Y a todos ellos hay que añadirles en la última tacada de este 2.016 el nuevo disco de una de las bandas estelares del rock progresivo británico (lo mejor no fue solo Genesis y King Crimson, no) más peculiar de los años 80, VAN DER GRAFF GENERATOR, liderado por el genial e incomparable Peter Hammill. “Demasiado cruentos para el rock progresivo, demasiado excesivos para los punks. El grupo de Peter Hammill ha marcado la historia subterránea del rock con sus epopeyas de ciencia ficción deforme” leímos a Yago García en la revista “Jotdown” el año pasado en un artículo sobre VDGG, y como nos parece muy atinado el comentario, aquí lo tienes, citado como es menester.
 También hemos registrado otros discos recién publicados, estos ya solo notables, como los OKKERVIL RIVER, la banda del emotivo cantante norteamericano Will Sheff; el del siempre interesante, sensual e infatigable VAN MORRISON, el de pop hipnótico de Hope Sandoval & The Warm Inventions del que hablamos ayer, el del geniecillo pop LUKE TEMPLE o el del invariablemente inquieto cantautor pop-rock ED HARCOURT. Y, naturalmente, en periodo de tiempo tan provechoso, no podía faltar un descubrimiento de última hora, el disco de un artista del que nada sabíamos, sobre todo (je) porque aún no había publicado disco alguno en solitario, el del angelino CORY HANSON, que se mueve entre la psicodelia de cantautor, el pop camerístico y el folk-rock de los años 60-70s y cuyo temazo "Ordinary people" pusimos aquí hace pocos días.

Demos, si os parece, la bienvenida a lo nuevo de VDGG, de título "Do not disturb" y que aún no hemos tenido tiempo de escuchar (pero seguro que está dpm; además, nuestro erudito amigo y profesional del ramo, Jerry, ya lo ha catado y refiere muy buenas sensaciones sobre el disco) con este temazo "Room 1210", que tanto nos recuerda a los magníficos discos en solitario de Peter Hammill, como esa triada de en enmarcar que fueron “Over” (1.977), “The Future Now” (1.978) y “ph7”(1979) aunque cuando entra a tope la banda con su ruidaco excelso nos remite más a monumentos de VDGG que ya forman parte de la mejor historia del rock de pretensión casi experimental y mayúscula intensidad como “Pawm Hearst” (1.971), “Stil life” (1.974) o “The Quiet Zone/The Pleasure Dome”, de 1.977.

Ah, y no olvidéis pasaros por La Estación de Neguri, que acabamos de colgar en nuestras paredes las obras de la sorprendente y magnífica exposición conjunta de BALLESTEROS-TORRE “Historias de una alacena, homenaje al bodegón clásico”, una de esas muestras que solo excepcionalmente (en realidad, porque los artistas son amigos/clientes de tu local favorito de Getxo; que, si no, de qué) podemos montar en una "sala" tan modesta como la nuestra.

Una sugerencia para hoy, miércoles 30 noviembre, en Bilbao. CONCIERTO de la joven donostirarra ELENA SETIÉN, (indie-pop-folk se ha etiquetado a su music), cantante, violinista, teclista, compositora.... que ha dedicado veinte años de su vida a aprender en el extranjero, Londres y Dinamarca, a experimentar con el jazz, el folk, el pop y la improvisación, y a buscar su propio camino como artista.
La cita es en el Colegio de Abogados de Bilbao, a las ocho de la tarde y gratis, como siempre en este recinto ya casi sagrado para nosotros. Es un milagro contar con una sala como esta, bien preparada y con buena acústica y, más aún, con un programador deslumbrante, como nuestro amigo Iñaki Hanky Panky, que lleva años demostrando a quien quiera enterarse que hay una music rigurosamente minoritaria (por el escaso éxito comercial del trabajo de sus autores, que no por rara, uniestilística o inaccesible ni, menos aún, por su falta de talento) y, lo esencial, rigurosamente atractiva e interesante. Una oportunidad única de escuchar music difícil de pillar en vivo, y ejecutada por una emergente artista vasca jamás vista en Bilbao; no la desaproveches, es nuestra sugerencia.

La muestra, aquí:

JUAN DURAN y PETER ABELS darán un concierto acústico (dos guitarras, dos voces, y teclado) en el que recrearán las mejores canciones del repertorio de GRAHAM NASH, el británico (nació en 1942 en Blackpool, Lancashire, y formó de parte de la "Invasión británica", junto con sus The Hollies, que entonces competían con los cuatro grandes: Beatles, Rolling, The Who y Kinks, casi nada al aparato, menuda década las de los 60s) que viajó a los EEUU y formó parte de la mítica escuadra Crosby, Stills & Nash, a la que posteriormente se uniría un tal Neil Young.

Pura historia de la aristocracia rock anglosajona, GRAHAM NASH, comenzó su carrera en solitario en 1971 con el referencial 'Songs for beginners' y la cierra, de momento, con el reciente 'This Path Tonite', publicado en abril de 2.016.

Se había establecido el bueno de Nash en California en 1968, e intentó -y lo logró- hacer una carrera como cantautor, pero acabó pasando a la historia como miembro de uno de los primeros supergrupos del rock. Atención: se juntó nada menos que con Stephen Stills, de Buffalo Springfield, y David Crosby, de los Byrds, para dar origen a los míticos Crosby, Stills & Nash.

Os dejamos con "Teach your children", una de las mejores y más conocidas canciones creadas por Graham Nash, que el amigo Juan Durán interpreta que te mueres de gusto; la grabó Nash ya con Crosby, Stills, Nash & Young (con la estelar colaboración de Jerry García a la pedal steel) y fue una de las varias canciones compuestas por Nash que habían sido descartadas por los Hollies y que posteriormente lograrían el éxito con su banda norteamericana.

Este monumento de canción, sí, que por algo te sonaba tanto, formó parte de uno de los más míticos, eternos, referenciales y legendarios discos de la historia del rock, "Deja vu" (1970), el primero de los publicados por Crosby, Stills, Nash & Young, y que forma parte de (lo mejor de) la vida de muchos de quienes hacemos -y de quienes seguís- este muro de F.

"Teach your children" era el segundo tema de "Deja vu"; las siguientes canciones eran, en este orden: "Almost Cut My Hair", de Crosby; "Helpless", de Young; y "Woodstock", de Joni Mitchel, escalofríos nos da solo enumerar las canciones. Nash firmaba otro tema de este disco, el estupendo "Our house". Nunca, hasta entonces, y quizá tampoco después, se cantaron tan bien tan buenas canciones.

JUEVES, NO LLUEVE, y menos mal, pensábamos que no iba a parar nunca. Comentamos el fabuloso concierto que dio ayer en Bilbao el tejano KEVIN MORBY con su primorosa banda, en la que destacó Meg Duffy, la más flipante y distinguida guitarrista que hemos visto en muchos años.

LO HABÍAMOS AVISADO. KEVIN MORBY acabará siendo, si no lo es ya, una estrella del rock, así sin más etiquetas. Lleva publicados tres (cuatro, según Allmusic; pero nosotros conocemos solo tres, y hay revistas de prestigio que hablan también de solo tres) magníficos discos en solitario, se tilda todavía de folk o folk-rock a su material, y para referenciar su particular music se cita a Dylan, a Cohen, a Lou Reed... Pero, ayer en el Antzoki bilbaino, el tejano demostró que su filiación es el rock, así en general y así de grande y completo.

Además, confirmó lo que venimos años comprobando: el nivelazo de muchos músicos americanos del circuito indie es de otro mundo, y, además de su indudable pericia técnica, ello es porque saben perfectamente que EL DIRECTO ES OTRA COSA, que en concierto no basta con reproducir hasta el último detalle las canciones que los aficionados se han hartado de escuchar tranquilamente en su casa o su coche; que no es suficiente con clavar las canciones, porque para eso como que no merece la pena moverse del sofá en una noche de perros como la de ayer, fría y lluviosa.

En concierto, el repertorio hay que transformarlo un poco: las canciones hay que recrearlas, haciéndolas más grandes, más emocionantes e intensas, más potentes y amenas y, como en el caso de la bandaza (la guitarrista se salió, qué gozada escucharla, todo el rato llenando de magia las canciones) de Kevin Morby ayer, transformarlas en más rockeras, flipantes, y rapidillas; y con desarrollos intrumentales más largos y lucidos; no hablamos de improvisación ni de cambios radicales sino de sutil adecuacion al formato del directo. También debe haber tiempo para lo contrario, hay que saber interpretar con sentimiento, jondura y precisión los temas más suaves o de tempo más lento. Es lo que hicieron ayer por ejemplo, cuando tocaron solos Morby y su guitarrista la deliciosa, muy folkie y casi psicodélica “Parade”, de su penúltimo diswco, el gran "Still life". Qué maravilla...
Ejecutar perfectamente este planteamiento de que el directo tiene su propio lenguaje es lo que hace que ayer, al disfrutar del concierto, no nos acordáramos tanto de Dylan, Cohen o Reed, y que los numerosísimos amigos (fue una de esas citas que muchos llevábamos meses esperando) con que topamos durante el evento comentaran que, sobre todo, el show les recordaba al sonido y estilo de superbandas como Television, Yo La Tengo, Go Betweens, Velvet Underground y en este plan.

Uno de los grandes momentos rockeros de ayer fue el de la interpretación de "Wild side (oh the places you'll go)", uno de los muchos temazos de la discografía del tejano. Aparece en "Harlem river" (2.013), y si en disco es maravillosa, en concierto se transformó en una auténtica barbaridad, imposible pararse quieto.

Escúchenla, mejora la vida, lo comprobarán. Y no se queden en que les recuerda a Dylan, o a Go Betweens en este caso; Kevin Morby vuela por su cuenta, haciendo su propio ( y glorioso) camino. Se lo ha ganado. Su próximo disco va a ser la bomba. Que no tarde mucho en hacerlo, please.

Te lo perdiste, sí, y ya poco se puede hacer, pero no será porque no habíamos avisado del acontecimiento. Cuando más se disfruta de estos jóvenes valores llamados a ser figuras planetarias es cuando, pese a encontrarse en plenitud creativa y ya con un buen repertorio a sus espaldas, aún no se han convertido en estrellas que tocan solo en salas grandes repletas de público o peor aún, en festivales. Este de ayer era un caso de libro: no volveremos a ver a KEVIN MORBY en una sala fantástica como el Antzoki en primera fila como ayer, con un sonido perfecto, menos de doscientas personas y en absoluta comodidad; seguro que no.

Vamos acabando, concluyendo que el de ayer de KEVIN MORBY fue uno de nuestros tres mejores conciertos del año (junto al de Courtney Barnett en el BBK Live y el de Pj Harvey en el BEC). Y mira que hemos visto conciertos este 2.016 ...

La sensación de plenitud y deslumbramiento que nos invadió tan gozosamente ayer tras terminar el concierto de KEVIN MORBY fue similar a la del año pasado tras el set de Kurt Vile, el otro gran faro joven del rock americano que más nos flipa, nos emociona y nos atonta. Con esto está dicho todo.