El veterano NICK GARRIE VUELVE CON ESTUPENDO DISCO NUEVO, "The Moon and the Village", en el que ofrece un escueto ramillete de canciones de pop clásico de cantautor; quizá fuera unas décadas antes más barroco y ahora su music suene menos orquestada pero se nos hace igualmente delicada y encantadora.

Han pasado siete años y medio desde que viéramos al músico británico en Bilbao en un recogido concierto en el improbable -y mínimo- espacio con que cuenta para estos eventos la conocida wiskeria Residence. Hablamos de poco más de docena y media de personas siguiendo el bolo, que era gratuito; eso sí, lo pasamos en grande y Nick Garrie se reveló como una persona sencilla y cercana, cero tontería/afectación, y millón de naturalidad y, cómo no, musicazo.

Me permito rescatar un texto de Javier Losilla publicado en El Periódico (edición Aragón) en 2.013: "Hijo de padre ruso y de madre escocesa, Nick pasó en París su adolescencia. En 1970 editó el álbum "The Nightmare Of J.B. Stanislas", que resultó ser toda joya de pop barroco. Seis años más tarde, al alimón con el oscarizado Francis Lai (Un homme et une femme y Love Story) y con el nombre de Nick Hamilton, publicó el single "Un instant de vie". Después, silencio hasta 1984 cuando con el mismo heterónimo y dos músicos de Cat Stevens puso en circulación el álbum "Suitcase Man". Pasarán 10 años hasta que, de nuevo como Nick Hamilton y con la colaboración de Lai en dos piezas ("Love In My Eyes" y "Smile"), grabe otro disco: "The Playing Fields". Ya en 2002 vuelve a firmar como Hamilton "Twelve Old Songs", una revisión de viejas canciones. En 2005 se reedita con gran alborozo por parte del público y de la crítica The Nightmare Of J.B. Stanislas; en 2006 aparece el recopilatorio "The Lost Songs Of Nick Garrie-Hamilton", y en 2009 Elefant Records le publica "49 Arlington Gardens", que contiene otra estupenda colaboración con Francis Lai: "Lovers".

Este mismo periodista cuenta que en el concierto que vio ese año en una sala de Zaragoza disfrutó de "un programa espléndido con ecos de Dylan, de la canción francesa, de Donovan e incluso de Cat Stevens. Pero en Garrie el eco no oculta el sonido principal: el de un compositor inspirado y cantante notable que, como los aborígenes australianos, rehace el mundo a diario volviendo sobre los trazos de la canción. Esa que mantiene frescas las memorias del pasado y del porvenir". Bueno, nuestra experiencia fue similar unos años antes en Bilbao. Ahora nos viene a la memoria, recordando ese concierto de Garrie, el cancionero y el sonido de otro Nick, Lowe última etapa, por ejemplo.

Dejamos aquí una de las canciones/joya de este nuevo disco de NICK GARRIE, un cantautor pop que da (o al menos, antes lo hacía) clases de francés para ganarse la vida (la música- a un tío de su talento, epítome de la figura de artista de culto, sobre todo en los 70s pero que sigue en la brecha- no da para nada, decía) pero que -afortunadamente- sigue componiendo canciones, para nuestro deleite.

Solo once canciones de poco más de dos minutos para un disco delicioso que no llega ni a la media hora de duración, perfecto para regalar estas Navidades. El costumbrismo (si hablamos de pop, ojo) puede resultar muy estimulante. Allmusic le otorga cuatro estrellas, notable muy alto, lo acabamos de comprobar. No sabemos por qué, pero nos alegra.