Si Will Oldham hace ayer "Wolf Among Wolves"o cualquier otra del "Master and Everyone" -uno de los cuatro o cinco discos de nuestra vida- en Bilbao en el set en solitario que nos hurtó, estremecidos por la emoción nos venimos abajo, pero hacemos esos ejercicios de respiración que nunca llegamos a aprender, alcanzamos a recuperarnos y llegamos a hacerle los coros.


Pero no pudo ser, quizá otra vez.